♦ El hombre nada Sabe – nada Tiene y nada Puede

El hombre nada sabe

Primero soy yo, después todo el mundo. El mundo, es el mundo conmigo o sin mí, pero mi mundo soy yo, y para mí el principio y final del mundo soy yo, y éste me importa porque yo vivo en él. Si no viviera en él, si no hubiera nacido, no lo conocería y que me podría importar algo que no conocí. Si yo no existiera, ni yo mismo me conocería, entonces el principio de todo para mí, soy yo.

Primero existí, luego sentí, luego pensé, después conceptúe. Antes de observar primero vi, pero antes de ver sentí. Por lógica y naturaleza, antes de pensar por y para el mundo, primero tengo que pensar en mí. Antes de conocer al mundo, primero debo conocerme a mi, por eso y para eso el bebé nació sin idioma, sin dogmas, sin nacionalidad, sin propiedades, ni compromisos, ni dudas, con su cuerpo desnudo, limpio, puro e inocente, al natural física, mental y culturalmente. Él no tiene compromisos, él no pidió nacer, así que no debe nada, ni es propiedad de nadie. Quienes lo engendraron, no tienen derecho a manipularlo, ni son dueños de él ni de su destino, ni de su intelectualidad, ni de su vida. El bebé debe ser protegido y cuidado para ser autónomo e independiente y es patrimonio universal. Nadie tiene derecho sobre él de ninguna forma, los progenitores y el mundo, en lugar de tener derechos sobre él, por el contrario, todos tenemos obligaciones hacia él, de cuidarlo, protegerlo, desarrollarlo, civilizarlo y concientizarlo. Para ello primero debemos civilizarnos, concientizarnos y curarnos nosotros mismos, ya que actualmente ¿quién en todo el mundo puede decir “Yo estoy civilizado, concientizado, humanizado  y sano, física, mental, cultural y espiritualmente?” Este es el primer grave problema para los bebés al nacer, les espera la oscuridad de la ignorancia mundial, y sufrirán así como cada uno de nosotros hemos sufrido en un mundo ignorante, seccionado, simulador  y salvajemente incivilizado.

Es increíble que el hombre cree saber, tener y poder. Para educar, primero hay  que estar educado y  saber  lo que  enseñamos, y aquí está la primer muestra de la brutal ignorancia del hombre, al enseñar al hijo lo que cree saber, sin reflexionar en que las creencias son una manifestación de la ignorancia y las primeras tendencias al fanatismo. Esto es la antesala de la locura, entonces qué puede el hombre enseñar a sus hijos:  ¿A  vivir como  vive el mundo?. Basta con darle un vistazo al mundo para analizar racionalmente su estado y comprobar la irracional y demencial vida que vivimos. Es tan triste y profunda la ignorancia del  hombre, que no sabe cuál es el objeto de la vida. Sí, así es la realidad. El hombre no sabe ni por qué, ni para qué vive. Entonces; ¿Qué le  puede enseñar a sus hijos? Otro grave error del  hombre, es que cree ser dueño de algo en el mundo y desarrolla un grave complejo de propiedad. Egoístamente cree ser dueño de objetos, dinero, etc. y ni siquiera es dueño de su cuerpo, ya que éste pertenece a la tierra y la naturaleza. Podemos comprobar con la muerte del individuo, que su cuerpo queda inerte, patético, mudo e inmóvil como cualquier deshecho de la naturaleza, con eso termina la necedad del hombre. ¿Si tenía propiedades, por qué al morir o irse de este mundo, no se las lleva?

El hombre debe saber que su vida, cuerpo y sus presuntas propiedades, no le pertenecen ni a él ni a nadie; que su vida, cuerpo y presuntas pertenencias son parte del mundo y la naturaleza, y que la vida es una manifestación y evolución de la naturaleza, y el cuerpo que habita es un producto de la naturaleza creado por la misma, con los elementos naturales y las condiciones para la vida que existe en este mundo ¿Entonces, de qué es dueño el hombre?;  ¡De nada! Incluso sus conceptos son aprendidos de los demás, ni sus pensamientos son propios ¿Por qué tanta ignorancia y necedad? El hombre no es dueño de su cuerpo, destino, territorio, productos, etc.; menos de plantas, animales; mucho menos de sus hijos y de su marido o mujer. El hombre es tan egoísta e ignorante, que  cree ser dueño hasta de su mujer o su marido. ¡ Que aberración ! Al no ser dueño de ningún objeto, menos lo será de otra persona, que penosa equivocación.

Entonces, si el hombre no sabe, no tiene y nada puede: el hombre en general solo es capaz de poder explotar, engañar, chantajear, destruir, matar. Pero ni lo anterior podría, ya que otros se lo podrían impedir y lo peor es que tal vez en lugar de ser victimario de los hechos anteriores, él podría ser la víctima de los mismos ¿Entonces, qué puede? La respuesta es ¡ nada ! Debemos aclarar que “el poder” es crear, es construir y no destruir, entonces a dónde va el hombre con sus absurdas creencias, costumbres y su incierto mundo conceptual y físico, cerrado a la inteligencia, cerrándola a los demás, separando a los grupos de hombres por su raza, nacionalidad, creencias, colores, niveles económicos, seccionando la superficie terrestre, atacando su hábitat, sus congéneres, flora y fauna y recursos naturales.

Con estas actitudes ya está en la antesala del infierno y sigue acercándose más y más a este.

Para cambiar el rumbo de este nefasto destino, el hombre debe dejar de ser inducido y gobernado por sus instintos, debe deponer sus creencias y su ignorancia, para desarrollar los niveles de inteligencia y conciencia universal que lo constituirán, que lo convertirán en un autentico Ser Humano Universal.

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