♦ La Identidad del Hombre

La Identidad del Hombre

¿Cómo es posible que el hombre, a pesar de no saber la razón de su existencia, diga que tiene identidad?

La Identidad del hombre

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El hombre necesita tener una identidad y una razón para hacer las cosas y para creer en sí mismo, por eso necesita creer, por eso se entrega a los credos, a las religiones, al fanatismo, a las cuestiones de explotación de la economía. Necesita hacer algo, partir de algo, para sentir que existe y sentir que és. Por eso el hombre está tan perdido, porque desgraciadamente cree en las cosas que hace. Lo demás, lo que no conoce, no le interesa, porque cree tener ya una identidad, cree tener una razón de existir, cree tener una razón de ser, cree que es él, cree que su identidad son sus creencias y sus creencias le dan la identidad y un motivo para estar tranquilo, para sentirse lleno, acogido y razonado. Ese es precisamente el error del hombre, su perdición son sus creencias porque cree justificarse, cree tener un punto de partida, una base y la toma equivocadamente. Su razonamiento son sus creencias equivocadas y en lugar de saber, se conforma creyendo y eso da lugar al fanatismo, da lugar a la perdición por sus creencias irracionales en que está.

Por eso es necesario considerar y rectificar al hombre, para reconstruirlo haciéndolo que conozca, que sepa, que analice. No ponerle  credos ni creencias en frente, guiarlo por ahí ni obligarlo por medio de la presión del grupo ni por medio de la cultura, porque las creencias son la equivocación más grande que trasmiten los grupos y los dirigentes, quienes las utilizan para  prostituir, enajenar  y hacer creer a la gente lo que no es, lo que les conviene a ellos. Por lo tanto es necesario que el hombre tenga su razón, tenga su identidad, pero en base a la sabiduría comprobable y palpable, no en base a la enajenación, no en base a la ignorancia ni  a las creencias.

Por ejemplo la misión de una carta es el de llevar un mensaje a su destino, para lograrlo es necesario que lleve claro el remitente (de dónde viene), el destinatario (a dónde va) y el mensaje (para qué va), debe salir de su origen, llegar a  su destino y entregar el mensaje.  Después de  cumplir, puede ser tirada o quemada, eso ya no importa,  su destino lo cumplió. Lo mismo sucede con nosotros, nuestra misión es saber de dónde venimos, a dónde vamos y para qué vamos, una vez cumplida nuestra misión, nuestro cuerpo va a ser destruido por la misma contra materia, pero nuestro destino es trascendental, es ir más allá de nuestros cuerpos, nuestros cuerpos van a ser quemados o tirados, pero eso no quiere decir que ese es nuestro destino. Nuestro destino es la trascendencia. Pero quien no tiene identidad no tiene destino, es decir; si no cumplimos con la función que tenemos que cumplir aquí en la actividad dinámica en que debemos estar, no vamos a poder llegar, seriamos como una carta que fue enviada por correo pero se le borran las letras, se le borra el mensaje. Al llegar a donde va, no cumple su misión ni destino, porque una misión también es un destino, llega a donde va a ser destruida, pero no puede cumplir su misión porque sus letras están borradas. Entonces no tuvo razón, no se sabe ni de dónde vino, ni a dónde iba, se le borró la dirección del remitente y destinatario, y no cumple con la intención de ella, porque se le borraron las palabras contenidas en ella.

El hombre es así, no tiene origen porque no se sabe de dónde viene, no tiene dirección de destino porque no sabe a dónde se dirige, y no cumple con su mensaje con su función y misión. No está cumpliendo con nada, no está codificado, está incompleto, inconcluso y por lo tanto no puede tener un destino, porque su misión no la está cumpliendo. Su misión es vivir y hacer lo que tiene que hacer, vivir de la manera que corresponde y desafortunadamente, el hombre solamente esta existiendo, no viviendo dentro de la dinámica. No tiene dirección de depositario, no tiene mensaje y no tiene destinatario, porque se le borraron todos los programas.

El hombre como la carta va directo a su destrucción, a quedar tirado con su cuerpo, a ser destruido simple y sencillamente así, perdido completamente, por lo tanto es necesario encontrarnos con nuestro origen, nuestra misión, nuestra razón, identidad y destino.  Es fundamentalmente prioritario y necesario que el hombre lo comprenda, es una cuestión de vida o muerte.

¿Cómo es posible que el hombre, desconociendo la razón de su existencia y su origen, diga que tiene una identidad?.

Identidad

No es posible auto-identificarse y decir: “Yo soy, yo estoy aquí”, cuando  no se  sabe responder estas preguntas ¿Por qué soy yo, por qué estoy aquí y cuál es el camino, qué me condujo aquí? El saber responder es la única manera valida para tener una identidad. El hombre no puede decir: “Me llamo de esta manera, nací en tal lugar y soy tal persona”. Eso tal vez le sirva dentro de la sociedad local, limitada y contemporánea, pero más allá de esos acuerdos sociales, cada individuo no tiene realmente identidad, solo tiene identidad ante quienes no tienen identidad, ante quienes están como él, sin información o con una información demasiado superflua, con la cual se conforman creyendo  que no hay más. Por lo tanto quedan perdidos en la nada. Si no sabemos responder cual es la razón de nuestra existencia y nuestro origen ¿Con qué derecho podemos decir que tenemos identidad?

Estamos en el umbral de una época más allá que moderna, la modernidad ya está empezando a quedar atrás debido al avance que se ha tenido en las cuestiones científicas. De las más diferentes maneras hemos avanzado, estamos en una época en que no debemos admitir prejuicios e ignorancia, ya que los prejuicios e ignorancia son cuestiones sin fundamento, son inventos nuestros, son aberraciones que para nada nos van a ayudar a alcanzar el progreso evolutivo; por el contrario, prejuicio e ignorancia  son sinónimos de retraso y de oscuridad. El hombre tiene la obligación, el  derecho y la necesidad de encontrar un sustento para poder tener un avance racional hacia el futuro ilimitado, porque al futuro limitado le llega el momento en que es alcanzado y se convierte en pasado, por lo tanto, al hablar del futuro ilimitado, nos referimos a la trascendencia que es una cuestión mayor.

El hombre ha hecho cosas que supuestamente en la historia, en nuestra cultura y en nuestra educación han tenido trascendencia, pero todas esas cosas no dejan de ser cuestiones limitadas, locales y temporales. La trascendencia debe ser entendida y comprendida más allá de lo que comúnmente se llama trascendencia, la palabra trascendencia ha sido mal utilizada y denigrada por personas que le quieren dar importancia a cuestiones que no la tienen, han malbaratado esta palabra para cubrir o encubrir intereses, la han denigrado y devaluado hasta tal extremo que al escucharla ya no nos convence, ya no le damos importancia. La trascendencia es algo muchísimo más importante de lo que podemos llegar a entender y conceptuar, porque la trascendencia no solamente rompe el tiempo, va más allá del tiempo, incluso va más allá de cuestiones  que en este momento no podemos comprender y tampoco corresponde tratar de explicarla.

El hombre necesita la verdad y ser informado para que no siga a tumbos y a tientas por un camino que da vueltas y vueltas y vueltas y lo lleva cada día más hacia el fondo de la ignorancia. Religiosos y científicos guardan silencio cada quien con su versión, en un silencio lleno de complicidad.

Porque si la ciencia tiene la verdad; ¿Por qué no ataca la mentira, por qué no demuestra públicamente la verdad? Porque la verdad debe ser mostrada y exhibida sin importar a quien moleste, lastime o incomode . Es una obligación moral, es una obligación de vida que quien tenga la verdad debe gritarla, luchar por ella, demostrarla y comprobarla, pues quien no lo hace así es quien no tiene identidad,  ni verdad y esta fallando a una responsabilidad vital.

Ahora, si los religiosos tienen la verdad ¿Por qué no la exponen, por qué no la comprueban? Pruebas necesitan ellos, para dejar de ser señalados como fanatizadores y explotadores de la ignorancia y de las necesidades espirituales del hombre.

Quien no tiene conceptos propios no tiene identidad, es como un país invadido por extranjeros, un cuerpo invadido por un virus o un cuerpo sin alma.

La identidad de un individuo inicia con su existencia. Desde su nacimiento nunca hubo ni habrá otra persona igual, porque nadie fue, es o será idéntico a otra persona.

El concepto universal de la palabra “identidad” tiene un sinfín de aplicaciones. Debido a la falta de términos para conceptuar los casos diferentes en que se aplica al hombre la diferenciamos en tres conceptos:  La identidad natural, política y la universal..

Identidad Natural.

Identidad Natural

Un niño nace con identidad natural. sus rasgos faciales, su constitución física, sus huellas digitales, su ADN  y demás características únicas determinan su  identidad natural. Existen también potenciales normales o anormales como el intelecto y el talento que no se presentan al nacer,  se presentan al ser  adulto o antes de serlo, dependiendo si las circunstancias en la vida del niño son propias para que las desarrolle. Por ejemplo; si se  nace apto para la música, el padre es músico y en casa hay un piano, entonces el niño se sienta a practicar el piano y sus cualidades se presentan. En muchos niños se presentan cualidades extraordinarias a temprana edad como identidad natural para desarrollarse como un genio..

Identidad Política.

Identidad Política

La identidad política de una persona es su nombre, la dirección de su casa, su religión, su nacionalidad y todo lo que tenga relación con su identificación social. Soy hijo de tal o cual, mis hermanos son, mis hijos son, tengo ojos claros  u oscuros, etc. La identidad política es otorgada por un acuerdo social..

La identidad Universal o Integral.

VISIÓN UNIVERSAL

Nuestras cualidades, nuestros talentos, nuestras cualidades espirituales, nuestra visión, hacen más distintiva nuestra identidad. Esta identidad que no alcanza a cubrir la identidad política es la “identidad universal” 

La identidad política no identifica a  un genio, inventor, o a una persona de extraordinarios sentimientos o sensibilidad.

La identidad debe de entenderse de otra manera: con los hechos, con los actos, el saber ver, razonar, calificar. Las cualidades morales, sentimentales, sobresalientes, nos dan una identidad única e incomparable, es lo que nos diferencia más de los demás.

Cuando una persona nos pregunta por nuestra identidad, deberíamos preguntarle a cuál de ellas se refiera, ya que son tres las identidades  que tenemos.

BioUniversal®

neocismo@gmail.com

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